Reservas

Te invitamos a efectuar tu reserva directamente con el propietario, sin intermediarios. por teléfono: (0034) 923 418 097 -629 643 610

Fechas libres

viernes, 2 de marzo de 2007

COFRADÍA DE LOS BIENAVENTURADOS DE LA BUENA MESA de Mogarraz


Crónica de la cata, degustación de quesos (y su maridaje).
Celebrada el viernes, 23 de febrero, en casa de Darío y Casi en el Pozo Barrero, Mogarraz.
Por Agustín Maíllo Seisdedos
Rondando las nueve de la noche y, creo que, con gran expectación (no sé si porque era el primer “acto oficial” de nuestra cofradía o porque se barruntaba el volumen de las viandas) nos reunimos Jaime y Luisa, Concha y Pedro, Jesús y Aíta, Pilar Campo (de Ser Bejar), su marido Santiago y su hijo pequeño Islem y el que suscribe Agustín, junto a Darío y Casi que ejercieron perfectamente de anfitriones para degustar unos cuantos quesos y algunos vinos que paso a especificar.
La velada comenzó con los quesos más suaves, tres quesos de leche de vaca uno de pasta semidura que fue el Raclette, la especialidad suiza, que fundimos en el horno encima de un pan de Payes previamente tostado y dos de pasta blanda y corteza enmohecida, un Camembert de Normanclía y un tipo Brie hecho en Sort (Lleida) que nos regaló Narciso Hernández, dueño de la Tahona donde compramos los panes.
El camembert estaba quizás demasiado “verde” puesto que la corteza era completamente blanca, pero fue estupendo combinarlo de el membrillo de Juana (Herguijuela). A diferencia de éste, el “brie” de Sort estaba totalmente maduro, con un color mucho más amarillento y un olor sustancialmente más intenso. Fue realmente sorprendente el contraste de sabores que se formaron este queso con una mermelada picante de chilles que hacen en Sudáfrica y que nos recomendó el anteriormente citado Narciso Hernández.
Estos quesos los tomamos con un pan candeal de leña que había comprado Casi (creo que en San Martín). Para apagar la sed utilizamos dos vinos blancos, una primicia, la nueva añada 2006 de Viña Salamanca (Garcibuey) que causó gratas sensaciones pero que seguramente estará mejor en un mes, cuando se acople a la botella y un Chablis 2005 (Francia), espectacular. Seguimos con dos quesos de cabra. Monte Enebro, del valle del Tietar (Ávila), un queso de cuajo enzimático que madura envuelto en ceniza y considerado uno de los mejores cabra del mundo - varios premios lo avalan -. El otro cabra es La Setera de Las Arribes del Duero (Salamanca) de cuajo natural, un queso de piel dura y menos cremoso que el anterior.
Ambos fueros acompañados de un pan de pasas y nueces que le venía como anillo al dedo y regados con Fariña Primero 2006 (Toro), tinto joven de maceración carbónica, vino lleno de juventud y frutosidad que gustó mucho, sobretodo en el público femenino.
En este punto, más o menos en el ecuador del festejo, Darío tuvo la feliz idea de hacer un sorbete de limón (con base de cava) para refrescar las papilas gustativas y seguir con dos buenos quesos de oveja de leche cruda, uno de Vilvestre (Arribes del Duero), muy bueno y el otro Manchego, con el grano más fino y más elegante en aromas. Estos quesos se tomaron con un pan integral especial y se bebió un Viña Lanciano Edición Limitada Reserva 1996 que estaba en su punto, en el momento álgido de su maduración, con una buena capa de color y muy vivo, para deleite sobretodo de Jesús gran amante de los vinos tintos clásicos.
Rematamos esta sesión continuada de quesos con dos de pasta enmohecida, uno italiano y de leche de vaca, el Gorgonzola, magnifico y otro de leche de oveja y francés el Roquefort, el rey de los quesos azules, que sobre la marcha me pareció salado, apreciación ésta que comenté días después a Ángel Becedas (marido de Marie, nuestra proveedora de quesos) y que mostró mi ignorancia en este aspecto. Por lo visto los auténticos Roquefort con denominación de origen llevan haciéndose más de 500 años con la misma fórmula y ese exceso de sal no es un defecto, sino una seña de identidad. Los franceses no se rinden a las modas, las crean.
Para tomar estos dos quesos utilizamos unas galletas Crakers especiales para quesos azules y como caldo no podía ser de otra manera, los acompañamos con un Oporto, el Quinta Vale D. María Reserva. Y como no todo en la vida es queso, la noche se remató con un surtido de pastelitos que regamos con un Pedro Ximénez Gran Reserva de 1971 de bodegas Toro Albalá, de Jerez.
Posiblemente y para ser el primer día, la cata - degustación fue un poquito excesiva y los cuerpos se resintieron aquella noche, y el día sucesivo (algunos más que otros), pero como dijo Darío y al revés que el dicho popular el bollo mereció el coscorrón

En Mogarraz, Parque Natural de las Batuecas y Sierra de Francia en Salamanca (España) a 24 de febrero del 2007


No hay comentarios: